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jueves, 1 de julio de 2010

Analisis caso clinico 2

1. ¿Identifique cuales son los problemas médicos centrales y cuáles de ellos plantean un problema ético?

Dentro de los problemas médicos de Claudia, destacamos primero la holoprosencefalia, así como la polidactilia y la fisura palatina. Todas estas patologías fueron diagnosticadas con una Ecografía prenatal, por lo cual seria recomendable realizar un TAC, para sí poder indagar bien el grado de malformación y evaluar mejor el pronóstico de Claudia, el cual, en este momento es incierto.

Además, presenta una ictericia del recién nacido, la cual fue manejada al inicio, y es un nuevo cuadro de ictericia, el motivo de esta nueva hospitalización.

Otro problema medica seria la baja talla al nacer que presenta Claudia, la cual también debemos considerar como un problema ético, ya que no sabemos, si existen alteraciones que nos permitirán, una buena ingesta alimentaria, para así poder alcanzar un desarrollo adecuado.

Debido a estos antecedentes es necesario indagar en distintos síndromes que presentan Holoprosencefalia y correlacionarlo con los otros síntomas. Aunque las causas de la mayoría de los casos de holoprosencefalia son de origen teratogénico, cerca del 50% está relacionado a anomalías cromosómicas tales como el Síndrome de Pateau ( trisomía 13), el síndrome de Edwards ( trisomía 18), el síndrome de Meckel-Gruber y ciertas triploidías, pero en este caso las más frecuentes como son, trisomía del 13 y 18, ya fueron descartadas. Los hijos de madres diabéticas y así como, la ingesta elevada de alcohol en etapas precoces del desarrollo embrionario también han sido descrita como factores de riesgo mayor de padecer el trastorno, tales factores, al parecer, ya fueron descartados como causal de la patología en este caso.

Dentro de estos problemas médicos, nos planteamos como posible problemas éticos, el hecho de no haber dado la autorización para realizar el TAC y determinar así el grado de daño y a partir de ese resultado poder entregar mayor información y herramientas para enfrentar la patología de Claudia, ya que la incertidumbre del pronóstico, existiendo herramientas que nos pueden entregar mayor información, también, a nuestra vista constituye un problema ético.


2.¿Qué tipo de dificultades tiene el futuro terapéutico de la paciente? Y ¿Que debería discutirse con los familiares de la paciente?

Debido a que frente a en la holoprosencefalia solo tenemos como tratamiento, un abordaje sintomático, nos vemos bastante limitados en nuestro que hacer medico. Los niños con holoprosencefalia tienen múltiples posible complicaciones, tales como retraso del desarrollo, patología que nuestra paciente si presenta, y se ve reflejada en la baja talla al nacer. También es posible presentar dificultades en la alimentación, epilepsia, inestabilidad en la temperatura, ritmo cardiaco y respiración. Trastornos endocrinos como la diabetes insípida, hipoplasia suprarrenal, hipogonadismo, hipoplasia de tiroides y deficiencia de hormona del crecimiento.

Todas estas posibles complicaciones deberían ser discutidas con los familiares de nuestras paciente, destacándose dentro de estas: la imposibilidad de alimentarse, ya que a pesar que Claudia nació sin evidencia física de paladar hendido, aun desconocemos el grado de compromiso neurológico, el cual conoceremos mejor post control neurológico, que ya está indicado pero no conocemos el resultado de este, sin considerar, además que debido a que el DSM es parcelado y por etapas aun quedan varias alteraciones que a los 14 días, no seremos capaces de evaluar.

Sabemos que la presencia de un síndrome convulsivo, podrá generar una evolución negativa en Claudia, por lo cual también se debe discutir con los padres el uso de anticonvulsivos en dosis altas con los efectos colaterales asociados de estos.
También debemos considerar el hecho, de que debido a este retraso en el desarrollo cerebral, es un paciente de difícil manejo, el cual deberá lo mas probable requerirá hospitalizaciones seguidas y costosas, lo que nos obliga a evaluar y buscar posibles vías de ayuda económica a las familia, para sustentar, tanto las hospitalizaciones, como los cuidados ambulatorios que necesitara Claudia.

Debido a que desconocemos la evolución que tendrá nuestra paciente, el cual si bien es incierto, sabemos que requerirá de múltiples manejos, los cuales, muchas veces nos obligara a evaluar el beneficio versus el bienestar de Claudia, frente a terapias agresivas, múltiples días de hospitalización, entre otras. Por lo que se recomienda iniciar un consenso con los padres, para evaluar hasta que nivel de intervención llegar frente a las distintas complicaciones que presente Claudia, durante la evolución de su desarrollo.

3. Describa los posibles dilemas éticos que pueden causar desacuerdo entre el equipo médico y los familiares de la paciente.

El primer problema ético al que nos vemos enfrentados como médicos, en este caso, es a la limitación de recursos económicos, para un estudio acabado de la patología de Claudia, el que se ve reflejado desde el inicio, en la necesitad de realizar un TAC, el cual no es permitido por la administración del Servicio de Salud, lo que nos pone en una compleja situación debido a que limita el conocimiento y compromiso real de las malformaciones de presenta Claudia, considerando además, que el diagnostico prenatal, por medio de la ECO, no se correlacionan con algunos hallazgos físicos, como la polidactilia y el paladar hendido, lo que nos obliga a poner en duda la sensibilidad de dicho examen, como posible diagnostico a las patologías que estamos evaluando. Es por lo expuesto anteriormente que creemos necesario realizar, por lo menos, como primer acercamiento, la evaluación con un TAC e incluso si fuese posible de una RNM, medidas que debemos conversar con la familia para ver vías de abordaje posibles tanto económicamente como de riesgos asociadas a este tipo de exámenes.

Limitación esfuerzo terapéutico, al tratarse de una enfermedad de pronóstico reservado e incierto, debemos discutir con la familia, cuales serán los parámetros aceptables dentro de la terapia que le entregaremos a Claudia, ya que, ante todo debemos respetar la dignidad de nuestra paciente y evaluar los beneficios frente al sufrimeinto que podríamos someter tanto a Claudia como a la familia, sin una resolución clara. Por lo que es importante evaluar la rela posibilidad de cura, versus el estado actual y proteger la calidad de vida por ante la prolongación de la vida. El conflicto surgirá si es que existe discordancia entre los deseos de la madre y lo que nosotros, como médicos, consideramos apropiado para la paciente, debemos para esto considerar los costos monetarios, emocionales y la calidad de vida que le podemos ofrecer a Claudia.
Otro problema ético al cual nos podríamos ver enfrentados es que tenemos a la madre como único agente resolutivo, lo que entrega un arma de doble filo, ya que podría ser que la madre no se encuentre en las condiciones idóneas para poder tomar decisiones apropiadas en momentos en que la resolución medica, debe ser autorizada por esta, así como, podría ser que la no interferencia de muchas opiniones podrían facilitar el quehacer medico, pero no debemos olvidar, que tener a una persona con la total responsabilidad de toma de decisiones implica una gran carga emocional, y muchas veces lijado a esto un entorpecimiento en la claridad de las decisiones.
Además, nos podemos ver enfrentado a la disyuntiva entre los costos y beneficios que pueden ser derivados de los mismos tratamientos, como ventilación mecánica, uso de anticonvulsivantes, y otros, los que nos tendrán en un eterno problema ética, del hasta cuando es valido tratar y generar asi otras consecuencia dañinas para el paciente.

Al tratarse de una malformación genética, y rescatando el antecedente de 3 abortos previos, creemos necesario realizar un estudio genético acabada para poder llegar a un diagnostico y así evitar si es posible, nuevos casos en esta familia. Es aquí donde nos podríamos encontrar con otro problema ético, si es que la madre no desea saber si la causa de la malformación es de origen genético, y no poder evitar embarazos posteriores.


4. ¿En una situación como esta, cómo se decide? Y ¿quién decide?

Para esto debemos tomar en cuenta modelos, tales como el paternalismo, y el modelo tradicional de relación médico paciente, los cuales tiende a beneficiar y evitar daños al paciente, tomando en cuenta criterios y valores del equipo de salud. En la actualidad, el médico parece que ya no debe decidir más por sí solo lo que es beneficioso para el paciente. En el caso de Claudia, lo beneficioso para ella se hace en una decisión subrogada, que toma la madre con el apoyo del médico y todo el equipo de salud neonatal. El médico decide lo que está indicado y lo que está contraindicado, guiado por el deber de no dañar. Y los padres y la familia aportan sus valores cuando hay que optar por lo beneficioso para su hijo. Esto pasa por mejorar la transparencia de la información y la honestidad en el pronóstico a largo plazo. Para alcanzar una buena comunicación, se debe entregar el apoyo psicológico necesario para que los padres vayan superando cada etapa y puedan paulatinamente desempeñar el papel de protección de su hijo en la toma de decisión subrogada.


5. ¿ Que condiciones pueden plantear una limitación al esfuerzo terapéutico? ¿ Que requisitos serían necesarios para esto?

Cuando se plantea la LET , los criterios son de gran complejidad. Estos tienen relación con los principios de no-maleficencia, por la incertidumbre pronostica, con las principios de beneficencia, donde entran a jugar los criterios de la calidad de vida.. Además, con el respeto a la autonomía, el cual pasa a ser responsabilidad del tutor del Recién nacido, y por último con las obligaciones de justicia por el uso eficiente de recursos disponibles.

• Calidad de Vida: la calidad de vida es un factor que siempre debemos tener en consideración, cuando nos encontramos en situaciones, donde nuestro actuar tendrá directa relación con la prolongación de la vida, así como con la calidad de esta. Por lo que es un factor que jamás se debe omitir en situaciones donde se esta evaluando la LET. debe ser un factor en las decisiones para omitir tratamiento, sobre todo porque el objetivo central de la medicina consiste en beneficiar a las personas. No existe una definición de calidad de vida en la que todo el mundo esté de acuerdo, pero la mayoría de profesionales implicados y de expertos en bioética aceptan que debe basarse en la capacidad de relación (es decir, la capacidad de establecer una relación intelectual o afectiva con los demás), la capacidad de opinar por sí mismo o la capacidad para llevar una vida independiente.

• Criterio del mejor interés: Se ha utilizado también el concepto de "mejores intereses" como criterio para decidir sobre si tratar o no tratar. A diferencia del concepto de calidad de vida, en el que se compara la futura vida del recién nacido con lo que sería una vida normal, el concepto de mejores intereses consiste en establecer si, para un recién nacido concreto, la muerte es mejor opción que la vida que le podemos ofrecer. Para algunos autores sería la única justificación ética y legal para renunciar, en un caso concreto, a la obligación general de los médicos de actuar para salvar la vida. Esto significa una decisión centrada específicamente en los intereses del niño y no en los de otras personas (padres, equipo médico) o en los de la sociedad.

• Inutilidad del tratamiento: Desde el punto de vista del médico es el principio más importante, ya que un tratamiento inútil no tiene o pierde la propiedad que justifica su administración. En este sentido, resulta práctica la categorización de tratamientos inútiles sugeridas por Bernard Lo:
- intervención sin racionalidad fisiopatológica
- intervención que no produce efecto “fisiológico”
- intervención que ya ha fallado en un paciente
- tratamiento “máximo” está fallando
- intervención que no alcanza beneficios esperados

Uso eficiente de recursos: En relación al uso de recursos debemos tener presente que la tecnología disponible para los cuidados intensivos en general son de alto costo, por lo que estamos llamados a respetar y evaluar la distribución de los recursos, considerando que éstos pueden ser utilizados en el tratamiento de otros pacientes recuperables. El médico debe utilizar todos los procedimientos y tratamientos que estén indicados, no utilizar los que estén contraindicados, ni los que sean inútiles y restringir lo poco eficaz, efectivo y eficiente. Como consecuencia de este uso racional se puede no iniciar y se puede quitar un tratamiento.

Algo de información acerca de la Holoprosencefalia...

¿Qué es la holoprosencefalia?

Las holoprosencefalias corresponden a un amplio espectro de anormalidades del desarrollo intracraneano y de la región media de la cara que derivan de una falla en la diverticulización del prosencéfalo embrionario.

Se estima que su incidencia varía entre 1/5.200 a 1/54.000 nacimientos. Sin embargo, la incidencia en etapas precoces de la gestación es mucho mayor (1/243, 0.4%), lo que sugiere una alta tasa de letalidad intrauterina.

El diagnóstico prenatal de holoprosencefalia puede ser realizado mediante ultrasonografía, lo que permite un manejo más racional del embarazo en vista del mal pronóstico asociado a esta anomalía y ofrecer estudio citogenético prenatal, lo que no es sólo relevante en el manejo del embarazo afectado sino que también para determinar el riesgo de recurrencia en futuros embarazos.

A continuación un video explicativo:


Existen tres clases de holoprosencefalia, basados en la separación del prosencéfalo:

La holoprosencefalia alobar es el tipo más grave, en la cual el cerebro no logra separarse y se asocia generalmente a anomalías faciales severas (fusion de los ojos, animalías del tabique nasal)

La holoprosencefalia semilobar, en la cual los hemisferios del cerebro tienen una leve tendencia a separarse, constituye una forma intermedia de la enfermedad.

La holoprosencefalia lobar, en la cual existe una evidencia considerable de separación de los hemisferios del cerebro, es la forma menos grave. En algunos casos de holoprosencefalia lobar, el cerebro del paciente puede ser casi normal.

Vista transversal de la cabeza fetal a las 16 semanas que muestra holoprosencefalia alobar. Nótese la cavidad ventricular única (v) y la fusión de tálamos (t)

Etiología

Aunque las causas de la mayoría de los casos de holoprosencefalia son de origen teratogénico, los investigadores saben que aproximadamente la mitad de todos los casos se deben a causas cromosómicas (de los cromosomas). Las anomalías cromosómicas, tales como el síndrome de Patau (trisomía 13), el síndrome de Edwards (trisomía 18), el síndrome de Meckel-Gruber y ciertas triploidías se han podido asociar con la holoprosencefalia. Los hijos de madres diabéticas y la ingesta elevada de alcohol en esta parte del desarrollo embrionario (ya que destruye las células de la línea media de estructuras craneofaciales) tienen un riesgo mayor de padecer el trastorno.

Tratamiento

No existe tratamiento para la holoprosencefalia y el pronóstico para los individuos que la padecen es pobre. La mayoría de los que sobreviven no muestran signos de desarrollo significativos. Para los niños que sobreviven, el tratamiento es sintomático (es decir, alivia sólo los síntomas y no las causas del trastorno). Es posible que una mejora en el monitoreo de embarazos de madres diabéticas pueda ayudar a prevenir la holoprosencefalia. No obstante, no existen medios de prevención primaria.

Pronóstico

Alobar: Mueren en el primer año.
Semilobar: Alcanzan la niñez, sin desarrollo mental.
Lobar: Deterioro intelectual, pueden convivir en sociedad.

En muchos pacientes con holoprosencefalia, puede hacerse el diagnóstico de síndrome de west ( convulsivo ) , y los lactantes se aprecian como la siguiente niña:

Bibliografía:

Blaas, H. Brains and faces in holoprosencephaly: pre-and postnatal description of 30 cases. Ultrasound Obstet Gynecol 2002;19:24-38.
Lee, G. Prenatal diagnosis of holoprosencephaly with ethmocephaly via 3-dimensional sonography. Journal of Clinical Ultrasound. 2006;34:6:306-308.
Taeusch, W. Tratado de neonatología de Avery.7 Ed. Cap 67. El sistema nervioso fetal.2000;67:802-832.
Viora, E. Early diagnosiss of fetal brain anomalies. Ultrasound Rev Obstet Gynecol 2003;3:74-80.

Algo de información acerca de la alopecia areata...

¿Qué es la alopecia areata?

Es un tipo de caída del cabello de patogenia no totalmente esclarecida, pero muy relacionada con situaciones de estrés. En ocasiones puede haber un substrato autoinmune.



La alopecia areata suele presentarse en forma de placas redondeadas (en forma de monedas) en el cuero cabelludo, aunque también puede extenderse a otras zonas del cuerpo.
Puede aparecer a cualquier edad y afecta en igual medida a ambos sexos. Se estima que afecta a una de cada mil personas.
En algunos casos, la alopecia areata puede progresar hasta la desaparición total del cabello y ademas no se restringe únicamente al cuero cabelludo. Las cejas pueden ser afectadas y, de hecho, todos los pelos en el cuerpo pueden ser perdidos. Sin embargo, esto es raro.
Los folículos pilosos no quedan destruidos con esta enfermedad, por lo que el pelo suele volver a crecer, si bien es cierto que son muy frecuentes las recidivas (recaídas) en pacientes que la han sufrido alguna vez, si persisten los factores desencadenantes.
Según algunos estudios, la presencia de focos infecciosos dentales puede provocar alopecia areata, con pérdidas de cabello localizadas

¿Cómo influye el estrés en la patología?

El stress puede influenciar la alopecia areata con sus efectos sobre el sistema nervioso simpático.
El stress hace que los nervios simpáticos aumenten su producción de productos químicos en la piel llamados los neuropeptidos. Estos neuropeptidos pueden aumentar reacciones autoinmunes en la piel.
Desafortunadamente, cualquier tipo de pérdida del cabello es en sí mismo muy estresante. Por lo tanto, cuando el stress es un factor de la alopecias areata, la pérdida del cabello crea solamente más stress.

¿Hay tratamiento?

  • L-Tirosine disminuye los neuropéptidos en la piel que, a su vez, disminuye los glóbulos blancos, y el cabello volverá a crecer.
  • Los otros tratamientos principales para la alopecia areata es el uso tópico u oral de corticoesteroides, de inyecciones de esteroides el área calva, del uso de ditranol, y de la terapia ultra violeta. Todos estos tratamientos pueden corregir a veces el problema autoinmune, permitiendo que el cabello vuelva a crecer.
  • No hay que dejar de lado un tratamiento psicosomático, y para ello se recomienda visitar al pscicólogo para disminuir el componente afectivo de la enfermedad.
A continuación les dejo un caso de un niño estadounidense que desarrollo alopecia areata totalis y las consecuencias psicológicas que esto puede generar...

jueves, 24 de junio de 2010

Guía clínica maltrato infantil

http://www.paicabi.cl/documentos/maltrato_infantil_ong_paicabi.pdf

viernes, 18 de junio de 2010

Análisis Caso Clínico N° 3

Caso Clínico 3
Paciente Adolescente, toma de decisiones


1. ¿Qué condiciones debe reunir el consentimiento informado para ésta intervención?

Antes de definir las condiciones que debe reunir el consentimiento informado, debemos determinar qué es lo que entenderemos como tal. El Colegio Americano de Médicos define el consentimiento informado como “la explicación a un paciente atento y mentalmente competente, de la naturaleza de su enfermedad, así como del balance entre los efectos de la misma y los riesgos y beneficios de los procedimientos terapéuticos recomendados, para a continuación solicitarle su aprobación para ser sometidos a esos procedimientos”. Es un derecho de todos los pacientes saber cuál es su diagnóstico y los posibles cursos de acción a fin de elegir en forma libre y autónoma la decisión que le parezca más correcta.
Este acto libre requiere la existencia de un paciente capaz de ejercer su autonomía, tanto por su capacidad de entendimiento como por la presencia de una edad adecuada para la decisión a tomar. Si lo anterior no se cumple, la decisión será realizada por subrogación.
En el caso particular de Julián, a sus 13 años es un menor de edad, y por lo tanto la responsabilidad legal de someterse o no a una amputación recae en sus padres o cualquier adulto que esté a su cargo. Sin embargo, es un paciente que ya tiene conciencia de sí mismo, con opiniones, intereses y deseos propios, y por lo tanto la decisión debe considerar estos aspectos.

Continuando con la definición del Colegio Americano de Médicos, todo consentimiento informado debe cumplir tres requisitos fundamentales:

a. “La presentación de la información al paciente debe ser comprensible y no sesgada”
El médico a cargo tiene el deber de entregar al paciente o sus representantes toda la información relevante de la que se disponga sobre la enfermedad, su evolución natural, su pronóstico y los recursos terapéuticos plausibles, en forma clara y objetiva, con lenguaje sencillo y adecuado al nivel intelectual del receptor, asegurándose de que éste sea capaz de entender la situación actual y decidir el paso siguiente. Para ello, debe haber una buena comunicación entre las partes involucradas, de forma tal que tanto el médico como el paciente, sus padres o sus representantes legales puedan manifestar sus dudas e inquietudes en forma libre y resolverlas en conjunto.

b. “La colaboración del paciente debe ser conseguida sin coerción”.
Es importante que la decisión sea tomada por el paciente y sus padres o representantes legales, de acuerdo a sus creencias y valores, en un tiempo y ambiente apropiados. Es por esto que el médico debe mantenerse como un ente imparcial y evitar entregar la información en un momento en que el paciente o sus padres se sientan vulnerables, desvalidos o asustados.

c. “El médico no debe sacar partido de su potencial dominancia psicológica sobre el paciente”.
El médico no debe tomar ventaja de su mayor conocimiento o poder para llevar a los pacientes o sus padres a tomar una decisión sin respetar su autonomía.

Una vez entendidos estos puntos, podemos ahondar en cuál es la información que debemos entregar a Julián y sus padres en el Consentimiento informado:

- Procedimiento a realizar: se debe explicar en qué consiste la cirugía, su costo, su duración estimada, quienes son los encargados de efectuarla, el manejo pre y post operatorio.
- Objetivos del procedimiento: qué es lo que se pretende al realizar la cirugía resectiva.
- Resultados esperados una vez realizado el procedimiento
- Riesgos asociados a dicho procedimiento (los más relevantes y frecuentes)
- Alternativas al procedimiento: cursos de acción posibles
- Consecuencias de no aceptar el procedimiento
- Revocabilidad.
- En caso de que el paciente o sus representantes necesite más información, se deben indicar las vías para su obtención.

Esta información debe ser entregada por escrito, explicando cada una de sus componentes y las posibles dudas, dando el tiempo necesario para una correcta decisión.


2. Si el paciente, por razones entendibles, se resiste a la amputación, ¿qué se debe hacer para lograr su aprobación y hacer la intervención quirúrgica?

Una amputación siempre es un hecho que repercute significativamente en la vida de los pacientes, puesto que deben adaptarse a una nueva forma de verse a sí mismo y de relacionarse con su entorno, lo que en muchas ocasiones genera rechazo. Por su parte, el principio de beneficencia obliga moralmente a que el médico ocupe todas las herramientas posibles para procurar que los pacientes tomen la mejor decisión de acuerdo a la evidencia disponible, respetando la autonomía de los afectados. Por lo tanto, en la situación que se nos plantea, es necesario que exista un trabajo por parte de todo el equipo de salud en conjunto con la familia, de forma tal que entre todos se pueda lograr una mejor comprensión del problema y la mejor forma de solucionarlo.
En primer lugar, el médico debe acoger las razones por las cuales el paciente no quiere someterse a la cirugía, tratando de entender los valores, las creencias y los intereses involucrados. Hay diversas razones por las cuales Julián podría negarse al procedimiento, y muchas de ellas podrían ser de resolución inmediata con el abordaje adecuado.
En segundo lugar, se debe tratar que el paciente tenga una imagen real de su situación actual y futura, y que considere las implicancias reales de su rechazo al tratamiento. En este sentido, se debe sopesar cuál es la información adecuada que se debe entregar a un adolescente, y si es la misma que será entregada a sus padres.
Posteriormente se debe explicar detalladamente el por qué esta alternativa es la más recomendada, por sobre las demás, con información objetiva, sin ejercer presión.
Así mismo, es necesario acoger las inseguridades y los temores que puedan generarse en el paciente y en su entorno, tratando de contestar las dudas que surjan en el camino.


3. Ante esta nueva situación, ¿quiénes deben participar en la toma de decisión y qué requisitos deben cumplirse para finalmente decidir?

La decisión de una nueva amputación debe recaer en el paciente, en su entorno y en el equipo médico. Para ello, se debe tomar en cuenta la forma en que Julián y su familia han enfrentado la primera amputación, cómo los ha afectado a nivel individual y grupal, cuál es su capacidad de adaptación y cuáles son las herramientas que han utilizado para sobrellevar esta situación. Además, al igual que para decidir la realización de la primera amputación, se requiere considerar los intereses personales y familiares. El equipo médico, por su parte, debe documentarse en cuanto a los resultados obtenidos en el pasado, para poder enfrentar de mejor manera la toma de decisiones y ser capaz de orientar a los afectados.

Por lo tanto, los requisitos que deben cumplirse para decidir una nueva amputación son:
- Que el beneficio obtenido por la segunda amputación sea mayor que el costo personal, familiar y de recursos humanos, físicos y monetarios.
- Que Julián y su familia decidan someterse a la cirugía en forma libre y voluntaria, sin sentirse presionados o influenciados por el equipo médico.
- Que todas las partes comprendan que las posibilidades de curación son bajas y que la cirugía no descarta la aparición de un nuevo foco neoplásico.
- Que Julián y su familia comprendan cuáles son las consecuencias de no someterse a la intervención.
- Que exista apoyo físico y psicológico posterior a la cirugía para Julián y su familia.


4. Después de discutir este caso con sus docentes y compañeros, ¿qué recomendaría si Ud. fuese el médico tratante?

Teniendo en cuenta las consideraciones y requisitos anteriores, en caso de ser los médicos tratantes de Julián, buscaríamos las evidencias presentes en la literatura sobre casos similares, los porcentajes de curación y reincidencia del cáncer post cirugía, y con una base científica adecuada presentaríamos la evidencia de forma objetiva, permitiendo que tanto Julián como su familia pudiesen tomar la decisión en forma autónoma. Si como resultado de la investigación bibliográfica obtenemos que los costos de la cirugía son mayores que los beneficios, recomendaríamos una solución alternativa a este método.

Referencias

1. Boyle et al.Adolescent adjustment to amputation. Medical and Pediatric Oncology 2006, Volume 10, Issue 3, Pages 301-312.

2. La pérdida de la cinestesia: impacto de las amputaciones en la adolescencia / The loss of kynesthesia: impact of amputations on adolescents. García Rodríguez, George Noel; León Jorge, Maricel; Abreu Naranjo, Rafael; Peralta Pentón, Modesto; Germán Pérez, Ernesto. Rev. cuba. med. gen. integr;24(3), jul.-sept. 2008

jueves, 17 de junio de 2010

Análisis de Caso 1

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¿Qué tipo de problema se ha producido entre el paciente, su madre, y la dermatóloga?

El problema que nos presenta este caso corresponde a un conflicto de intereses entre la madre del paciente y su médico tratante. Ambas partes desean el mayor beneficio para el paciente, pero el carácter antagónico de sus respectivas concepciones de beneficio para éste, además de la presencia de una serie de pasos erróneos en el proceso comunicativo, propiciaron el gatillamiento de este conflicto.

¿Se podría haber prevenido esta situación? ¿Qué rol ha jugado el médico general?

- Sí, mediante un proceso comunicativo más asertivo y consciente de las dificultades que conlleva comunicar un diagnóstico e indicaciones incómodas para la madre. Hemos dicho que el problema principal es la diferencia en la concepción de bienestar entre la madre y el médico tratante. A ello debe sumarse la dificultad inherente a la comunicación de la indicación de intervenciones de índole psicológica, originada en el temor y el carácter ominoso que estas tienen para la población general. Por todo ello, un primer paso fundamental en este proceso debió haber sido la educación, por parte del equipo médico, a la madre, a fin de hacerle comprender que la instauración de las medidas, tanto farmacológicas como psicoterapéuticas, correspondían no a un atentado a la integridad del paciente y su familia, sino a las opciones que mayor beneficio le acarrearían, para lo cual consideramos hubiese sido útil la presentación, objetiva y en términos al alcance de la comprensión de la madre, de los beneficios que el cumplimiento de las indicaciones conllevaría, en contraste con las desventajas y complicaciones que el manejo domiciliario habrían acarreado. En segundo lugar, y como paso fundamental para la consecución del primer punto, consideramos indispensable el enfoque asertivo que debió otorgarse desde un comienzo a la entrevista: considerando asertividad como “el estilo de comunicación abierto a las opiniones ajenas, dándoles la misma importancia que a las propias”, no podemos sino considerar su implementación como importante en el proceso de convencer a una madre reacia a acatar las indicaciones. Lo anterior cobra especial relevancia si consideramos la importancia de evitar la confrontación con la madre o el tutor de turno: su presencia conlleva una pérdida de confianza y un deterioro de la relación médico- paciente- tutor de muy difícil reversión, por lo que consideramos que condena dicha relación al fracaso.

En base a lo anteriormente expuesto, podemos decir que el médico general, además de cumplir con su rol clínico, debió haber educado a la madre sobre las posibles opciones a seguir, esto siempre dentro de un marco de asertividad que propiciase la asimilación no impositiva, sino participativa, de concepciones de bienestar cercanas a las del equipo médico por parte de ella.

Defina cual sería el dilema ético. ¿Qué cursos de acción son posibles?

El dilema ético, en este caso, correspondería a la decisión de seguir las indicaciones médicas o las medidas que la madre considera correctas. Los cursos de acción a seguir son los ya descritos, más algunos intermedios, que eventualmente podrían lograr un consenso entre las partes, o lograr la aceptación de las indicaciones médicas luego de un proceso de persuasión y educación; dejamos como última y menos factible alternativa la imposición de dichas indicaciones. Enumeraremos a continuación las diferentes opciones que consideramos factibles en este caso:

Nuevo intento de convencer a la madre, intentando revertir la situación conflictiva ya instalada.

Instauración de terapia medicamentosa, y descarte de consulta a psicología.

Solicitud de intervención de otros profesionales del equipo, como psicólogos o asistentes sociales, a fin de intentar persuadir a la madre de la conveniencia del seguimiento de las indicaciones.

Aceptar el rechazo de las indicaciones médicas por parte de la madre. Este curso de acción debe considerar necesariamente la consignación, en la ficha clínica, de la no aceptación, voluntaria y consciente, de las medidas terapéuticas propuestas por el equipo a cargo.

¿Cuál es el mayor bien para el paciente? ¿Por qué? ¿Cómo se resuelve este punto?

- El mayor bien para el paciente debe definirse en base a criterios objetivos y consensuados, de entre los cuales los más aceptados y utilizados son los principios básicos de la bioética. Analizaremos, a la luz de estos principios, el caso descrito.

El principio de Beneficencia se cumpliría en el caso de lograr la instauración de la totalidad de las indicaciones propuestas por la dermatóloga, pues de este modo se respetaría a cabalidad su concepción, subjetiva, del mayor bienestar para el paciente.

Debemos recordar que, en el caso del paciente pediátrico, el depositario de la Autonomía no es sino el padre o tutor. Es por ello que, si se impusiese el cumplimiento de las indicaciones médicas, dicho principio se vería transgredido. Sin embargo, dada su naturaleza de máximo moral, su no cumplimiento debe considerarse como una posibilidad factible

El no incurrir en un gasto justificable en un niño cuya situación médica lo amerita transgrede el principio de Justicia. Es por ello que consideramos necesario el tratamiento del paciente de acuerdo al criterio de la dermatóloga a cargo.

No instaurar tratamiento expondría al paciente a complicaciones de su patología (siendo la más importante de ellas la calvicie completa), por lo que el principio de No Maleficencia también se vería transgredido en el caso de no cumplir con las indicaciones.

En suma, podemos afirmar que el reintentar la instauración de las indicaciones correspondería al bien mayor, pues respetaría tres de los cuatro principios éticos, incluyendo a los dos mínimos exigibles; sin embargo, es innegable que la transgresión del principio de Autonomía es un escollo importante, sobre todo considerando que, en este caso, no existe riesgo vital para el paciente si las indicaciones no son cumplidas. Dicha transgresión puede evitarse mediante la educación a la madre, evitando la imposición y el conflicto, de manera de propiciar que ésta termine aceptando voluntariamente la terapia médica completa como la mejor opción para su hijo.

La adopción de un modelo médico paternalista en la práctica de la medicina pediátrica es una práctica complicada y poco conveniente. Lo anterior se debe a la naturaleza de la entrevista pediátrica, en la que no sólo participan el médico y el paciente, sino también su padre o tutor. Esta última figura tiene un rol intrínseca e impostergablemente paternalista para el paciente, siendo, además, depositario de la autonomía del mismo. Es por ello que la aparición de una segunda figura con esas características, a pesar de la bondad que sus intenciones puedan albergar, generará un conflicto de intereses entre ambas partes, si es que las concepciones de bienestar son diferentes. Como hemos visto durante el análisis del presente caso, es infinitamente más conveniente instaurar una comunicación bilateral, simétrica y asertiva con el padre o tutor, informándole sobre las opciones a seguir, facilitando y guiando la toma autónoma de decisiones que consideren el mayor beneficio para el paciente.

Análisis de Caso 4

¿Cómo informar al padre el diagnóstico? ¿Qué pasos seguir para saber lo ocurrido?

Debemos iniciar este análisis señalando que, frente a toda sospecha de maltrato infantil, la consignación de la misma, por parte del médico, constituye un paso primordial y fundamental en el proceso. Debe comunicarse al padre, en primer lugar el diagnóstico de maltrato, con fundamentos sólidos y en un lenguaje al alcance del paciente. Debe procederse luego a la información al padre de la necesidad, conveniencia y ventaja, tanto para él como para el paciente y el equipo tratante, de contar con información completa y verídica respecto al tema.

¿Cómo actuar si el padre se niega a aceptar el origen traumático de la lesión y no acepta cooperar ni recibir ayuda por un posible maltrato infantil?

En caso de evidenciarse resistencia por parte del padre, debe insistirse en el carácter necesario y conveniente del aporte completo y fidedigno de información, enfatizando en esta ocasión las consecuencias negativas, tanto penales como familiares, psicológicas y personales, que acarrearía el encubrimiento de un eventual caso de maltrato. Si a pesar de ello no se obtiene colaboración, es menester considerar que el padre no tiene conocimiento de los episodios de violencia, o insiste en su encubrimiento. Si el interrogatorio dirigido a reintentar obtener colaboración de los padres con el proceso investigativo no es fructífero, el paso siguiente sería solicitar la intervención de la fuerza pública, no para lograr la detención del padre, sino para comunicarle el procedimiento que, de todos modos, se seguirá. Conviene también, en el caso de conflicto con los tutores, solicitar una medida de protección, mediante la cual se asegure la hospitalización del niño durante todo el tiempo que se considere necesario para asegurar que no será víctima de mayores daños.

¿Cómo actuar si el carabinero de guardia aparece con la intención de detener al padre?

El médico, si bien no puede oponerse al actuar de la fuerza pública, sí debe hacer todo lo posible para aclarar que el padre es aún sospechoso del maltrato, por lo que su detención, antes de la posesión de más datos, constituiría un acto inadecuado. Es exclusivamente mediante un proceso judicial adecuado y transparente que se decide si realmente existió maltrato, y es del mismo proceso que deben surgir las sanciones para quienes sean considerados responsables.

¿Qué corresponde hacer si el padre relata que Andrés estuvo a cargo de una niñera todo el día?

Como en este caso se logró finalmente obtener colaboración por parte del padre, la intervención del médico debiese consistir en, como señalamos al comienzo, denunciar la sospecha de maltrato mediante la ficha clínica (pues esta es patente, sin importar por ahora quién sea el responsable). Durante el proceso subsecuente, que detallamos a continuación, el rol del médico debe limitarse al cuidado del paciente durante su estadía hospitalaria y a la prestación de información técnica relevante para el proceso judicial.